¿El suicidio de una Marca?

Johan Cruyff

De pequeño me compraron una camiseta de fútbol con el dorsal número 9 a la espalda, era el dorsal de Cruyff, era la camiseta del F.C. Barcelona. Desde entonces, ¡casi 40 años!, he sido fiel a esa Marca.

Desde hace más de 17 soy diseñador gráfico, y con el tiempo, modestamente, me he convertido en un especialista en branding e imagen corporativa.

Partiendo de ambas premisas y de las últimas circunstancias que rodean a la Marca F.C. Barcelona, se ha producido en mí un debate que va más allá de lo puramente profesional: ¿A qué juega el Barça?, o mejor dicho ¿Sabe el F.C. Barcelona lo que se está jugando?.

Hace unos días saltaba la noticia de la negativa del jugador palestino Mahmud Sarsak, (ex-preso en Israel) a la invitación cursada por la entidad azulgrana para asistir al clásico de la liga que tuvo lugar el pasado 7 de Octubre, la cual también había sido enviada al soldado israelí Gilad Shalit, que pasó más de cinco años secuestrado por milicias palestinas. A mi entender un error de cálculo del gabinete de marketing del Barcelona, o al menos una arriesgada maniobra de autobombo que no ha calculado bien las posibles secuelas estéticas de esta acción. No discuto su “políticamente correcta” intención,  su implícita proclama al espíritu de Coubertin y las modernas virtudes del fair play, pero creo que el tema palestino-israelí es mucho más complicado que eso, asaz de inesperadas y múltiples aristas pasionales.

Porque el fútbol no es destilado, es mucho más que un juego, mucho más que un negocio, mucho más que una bandera ondeante en el campo de batalla virtual del estadio, en el verde “Coliseo” de impoluto césped. El fútbol es ante todo una prolongación pantocrática de la condición humana, un damero de dioses enfrentados (millonarios todos), una representación teatral de nuestro alter ego, con nuestras virtudes y nuestras miserias. El fútbol es pasión, es más que un sentimiento racional.

A este cocinado de pasiones, el club blaugrana le añade ahora unas cucharaditas de pimentón y curry en bandas de señera, y como ingredientes están bien, es la identidad de su pueblo, el problema está en las proporciones y en el momento escogido para esta variación de la receta original.

Y no me sorprende, como he dicho anteriormente el fútbol escapa de proporciones y comportamientos medidos, y el sentimiento catalán siempre ha ido muy ligado a la entidad azulgrana, esa siempre ha sido la “receta tradicional”.

Este tampoco es un blog para opiniones políticas ni sociales, por eso me limito a lo puramente mercadoténico, y aunque personalmente me sienta apartado a la fuerza, exiliado por mis propias huestes, no voy a caer en otras valoraciones que se escapan a mis conocimientos en la materia.

Lo que si me sorprende es esta prueba de estrés a la Marca, no de forma oficial pero sí ineludiblemente implícita (la pasión que no se puede esconder) por el Club en cuanto a las reivindicaciones independentistas catalanas. Las marcas expresan, comunican y expanden su mensaje y aunque se puede reconocer como un valor añadido la “denominación de origen”, no he apreciado en la volcada decisión de la entidad culé un mensaje aclaratorio de este nuevo rumbo. Lo que antes era vocación universal ahora es localismo, regionalismo y a todas todas independentismo. Una introvisión que deja atónitos a buena parte de sus seguidores, huérfanos de un sentimiento, excluidos por decreto, destetados del nutritivo sabor de los triunfos.

Quizás un claim integrador, una campaña sutil, con “tacto” y reconocimiento a sus “followers“, nosotros los barcelonístas no catalanes, no hubiese estado de más. Quizás, directamente, han estudiado bien el Mercado y dado el poco poder adquisitivo actual de los españoles han optado por descartarnos como target de su estrategia de negocio. ¿Calcularían así compensar el inapreciable descenso en su balance de ventas en nuestro país a causa del tufillo xenófobo de su apuesta? ¿Han decidido optar definitivamente por el mercado internacional?. ¿Será por que le va tan mal a la Marca España?.

Si es el caso, es imprescindible una buena y extensa Campaña de publicidad, deberían explicarle a sus seguidores internacionales que significan esos símbolos que todos pudieron ver el pasado domingo, qué va a pasar con  jugadores que juegan en la Selección española (que si es una buena Marca), en que Liga van a jugar,  si serán también considerados extranjeros sus jugadores asturianos, albacetenses, … una buena oportunidad para un buen equipo de creativos publicitarios.

¿Cómo acabará el partido?, ¿Perjudicará el valor de la Marca?, ¿Será un suicidio?

Señor Rosell, seguro que se ha hecho estas preguntas, pero ¿ha tenido también en cuenta la distorsión selectiva de sus “clientes consumidores” fuera de Cataluña? ¿Cree que lo entenderán?. No lo olvide, “el cliente siempre tiene la razón”.

2 comentarios el “¿El suicidio de una Marca?

  1. Javier dice:

    Tiene usted mucha razón, pero déjese de tonterías y hágase del Madrid, ya verá como deja de tener ese tipo de problemas. Abrazos.

    • ¡No puedo!…Tengo una extraña enfermedad por la que me salen sarpullidos cada vez que paso por la Castellana, cuando paso por Cibeles se acentúa y en ocasiones veo futbolistas muertos. No sé, es algo que la Ciencia no ha sabido averiguar. Cuando tengo uno de esos brotes se me pasa rápidamente yendo a Neptuno o en cierta orilla del Manzanares.🙂 Un abrazo Maestro!

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